Entrevista al doctor Ricardo Recondo. CANDIDATO BORDÓ AL CONSEJO DE LA MAGISTRATURA.
Entrevista al doctor Ricardo Recondo. CANDIDATO BORDÓ AL CONSEJO DE LA MAGISTRATURA.
27/06/2018
“Rodear al juez de garantías”
“El poder político, el poder económico o el poder de las mafias nunca quieren que los jueces sean independientes. Nosotros somos como mosquitos”, advierte Ricardo Recondo, quien cumplió tres períodos como presidente de la AMFJN: los dos primeros entre 2006 y 2010 y luego entre 2014 y 2016, en momentos de fuerte conflicto con el Poder Ejecutivo.
Recondo, juez de la Cámara Civil y Comercial Federal, es un firme defensor de rol que juegan los magistrados en el sistema institucional del país. “Cuando atacan al Poder Judicial –dice- siempre recuerdo que, luego de la crisis de 2001, cuando los ahorros de toda la gente estaban comprometidos, los salvamos los jueces de todo el país. Cuando hubo problemas con los jubilados este gobierno sacó la ley, pero antes estuvieron los fallos que ordenaron la actualización de los haberes. Cuando hay un problema de salud porque las obras sociales no dan las prestaciones, esta cámara lo soluciona. Cuando hay algún poder del Estado que comete alguna arbitrariedad, se recurre a la Justicia y la Justicia lo resuelve. Se ataca a diez jueces de Comodoro Py, con razón en algunos casos, pero somos 1.000 los jueces federales y nacionales que actuamos correctamente. Y si sumamos al ministerio público y a los funcionarios judiciales, somos 3700. Cumplimos no sólo razonablemente bien; yo diría que el funcionamiento de la Justicia es mejor que el resto de los organismos del Estado”.
-Usted ha sido un protagonista central en la AMFJN durante los últimos años. ¿Qué rol cree que ha cumplido la institución?
--Hasta hace unos cuantos años, la Asociación no tenía tanta trascendencia institucional. Incluso era resistida: había jueces que decían que no podíamos asociarnos. Después se fue imponiendo y en los últimos 20 años la Asociación ha tenido una enorme importancia, defendiendo la independencia judicial. Con el problema del impuesto a las ganancias, por ejemplo, hicimos un montón de proyectos, que buscaron solucionarlo. Pero nunca pudimos acordar con los políticos. Más bien pareciera que a los políticos no les interesa porque es el arma que tienen para quitarnos autoridad en otros temas, ya que siempre nos pueden decir: ¿ustedes qué hablan si no pagan impuestos? Nosotros buscábamos un acuerdo para pagar impuestos, pero de una manera razonable. El 35% que se cobra es una voracidad fiscal que es insoportable, para todo el mundo, no sólo para los jueces.
-¿Por qué es importante la existencia de la Asociación?
-Ya lo decían los fundadores del sistema democrático norteamericano: el judicial siempre es el poder más débil, porque no tiene la plata ni las armas. Sólo tiene el poder del razonamiento. Entonces, al juez hay que rodearlo de garantías. Cuando se habla del privilegio de los jueces es equivocado; el privilegio es de la función. El artículo 8 de la Convención Americana de Derechos Humanos dice que toda persona tiene derecho a ser juzgada por un juez imparcial. Entonces no se trata del derecho del juez, sino de la persona. Lo que algunos creen que son privilegios de los jueces son la manera de asegurar que una persona que tiene que pelearse con intereses poderosos no sufra consecuencias personales.
-¿Qué recuerdos le quedaron de su época de presidente de la AMFJN?
-A mí me tocó ser presidente en el gobierno de Néstor Kirchner, cuando empezaron cosas muy graves, ya que prácticamente se intentó la cooptación del Poder Judicial y, en el fondo, la destrucción de la independencia. Fue una época brava, de mucha lucha, donde se consumieron unos cuantos años de vida para todos los que estábamos ahí. Toda la sociedad fue testigo de esto. En mi caso la cosa siguió con cuatro años en el Consejo de la Magistratura y, luego, la vuelta a la Asociación. Ahora tengo recuerdos que me reconfortan porque veo que la gente me reconoce, pero en su momento fue terrible. Me hicieron infinidad de denuncias administrativas, cinco causas penales, se “ocuparon” de mi ex mujer, de mi actual mujer, de mis hijos, me siguieron por la calle de la SIDE, obviamente tenía intervenidos mis teléfonos...
-¿Con qué perspectiva ve lo que sucedió entonces hoy?
-Es incomparable lo que sufrimos con el gobierno anterior, pero siempre el poder político trata de tener jueces amigos. Y se equivocan. Porque, como yo siempre digo, el juez amigo no es amigo del gobierno de turno; es amigo del poder. Y cuando el poder cambia, cambia la amistad. En cambio el juez independiente siempre será una persona equilibrada que trata de aplicar justicia de la mejor manera. El mejor ejemplo lo dio el propio ex presidente Menem: había juez que iba a a los asados en la quinta de Olivos y después lo metió preso.
-¿Qué opina de la mala imagen que la sociedad tiene de la Justicia?
-Los jueces no fuimos elegidos para ganar un concurso de popularidad. Estamos resolviendo cosas y el que gana se queda contento pero el que pierde nos quiere matar. La gente dice que no confía, pero en realidad sí confía porque va a la Justicia. Después, sale un fallo que no les gusta y dicen que la Justicia no sirve. Los gobiernos de turno y también algunas organizaciones no gubernamentales actúan injustamente porque atacan a la Justicia en general cuando lo que no funciona es una parte ínfima de la Justicia, que resuelve las cuestiones de corrupción. Lo que sucede es que se ha politizado esa parte de la Justicia y eso no es bueno ni para la Justicia ni para la gente.
Las condiciones que debe tener un juez
Ricardo Recondo es crítico de las premisas con que arrancó el debate de las reformas: “Se habla de reformas judiciales que son absolutamente superficiales, porque no van a solucionar los problemas aumentando horas o sacando vacaciones. Es infantil. Lo que hay que reformar en primer lugar es el sistema de nombramiento de jueces, porque para ser juez hay condiciones mucho más importantes que el conocimiento académico, que son el sentido común, el coraje, la independencia, la capacidad de decisión y la honestidad. Ninguno de estos factores se evalúa en el Consejo de la Magistratura. Los exámenes académicos pueden servir para una cátedra en la universidad, pero no para elegir a un juez. La solución es lo que sucede en Europa, donde hay escuelas de magistratura, en las que una persona se va formando y mientras tanto cobra un sueldo y luego llegará o no a ser juez. Fíjese que los jueces más famosos de la historia constitucional del mundo fueron, en Estados Unidos, Marshall y, en Inglaterra, un juez administrativo que se llamó Edward Coke. Marshall no era abogado y Coke no se destacó por sus fallos sino porque se opuso al absolutismo del rey. El otro punto es que en vez de andar creando grandes tribunales, hay que crear los tribunales vecinales o de menor cuantía, que le van a dar la gente confianza en la Justicia porque van a solucionar sus problemas diarios. Pero ningún gobierno se ocupó de crear estos tribunales. Hablamos de grandes cambios, pero los países no pegan una voltereta; van evolucionando de a poco. La sociedad tiene mucha impaciencia pero las cosas se hacen de a poco”.