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Entrevista al presidente de la Asociación de Magistrados Marcelo Gallo Tagle: “Si el Senado aprueba la reforma jubilatoria, colapsará la Justicia”

Pidió que se de marcha atrás con la derogación del artículo que permitía que jueces jubilados ocupen vacantes. Estimó que, mantenerse el proyecto aprobado por Diputados, “se jubilarán 350 (sobre 900) jueces y fiscales nacionales” y no se lo podrá reemplazar rápidamente

Entrevista al presidente de la Asociación de Magistrados  Marcelo Gallo Tagle: “Si el Senado aprueba la reforma jubilatoria, colapsará la Justicia”

06/03/2020

El presidente de la Asociación de Magistrados, Marcelo Gallo Tagle, advirtió que la Justicia va a “colapsar” si el Senado ratifica la derogación de un artículo que permitía cubrir vacantes con jueces jubilados. Además, Gallo Tagle estimó que por el “confuso” proyecto aprobado esta semana en Diputados se jubilarán “unos 350 jueces, fiscales y funcionarios”. Los jueces federales y nacionales son en total 900. Y hoy ya hay más de 200 vacantes en la justicia nacional.

- Doctor, ¿le preocupa que el oficialismo, a propuesta del diputado Leopoldo Moreau, haya incorporado en la reforma jubilatoria la derogación del artículo 16 de la ley 24.018 que permitía nombrar a jueces jubilados en juzgados vacantes?, ¿podría colapsar el funcionamiento de la Justicia?

- Sí y me preocupa mucho la derogación del artículo 16. No hago consideraciones políticas. Dirigentes de la oposición dicen que es una maniobra para cerrar el círculo de un “ataque” a la Justicia. Tenemos la esperanza de que así no sea, pero tampoco podemos pecar de ingenuos.

- ¿Qué problemas puede traer a la Justicia la prohibición de nombrar a jueces jubilados en un juzgado vacante?

- Actualmente, hay unos 900 jueces y fiscales nacionales y federales Y hay un 25 por ciento de cargos vacantes. Tenemos información que unos 350 están pensando en jubilarse. Entonces, si no se puede convocar a los jubilados, ¿cómo se van a cubrir las vacantes?

- La diputada de Juntos por el Cambio Graciela Ocaña sostiene que el Gobierno buscará nombrar conjueces de una lista de abogados amigos...

- El artículo 16 era una herramienta formidable y necesaria mientras se cumple el proceso constitucional de nombrar a un nuevo juez...

- Pero la propuesta la hizo el diputado kirchnerista Moreau a último momento en el debate en las comisiones de Presupuesto y Previsión Social...

- Creo recordar que Moreau habló de sueldos muy altos para un juez jubilado y convocado. Pero el jubilado tiene que optar entre su jubilación y el sueldo en activo y nosotros, si subrogamos otro juzgado, solo cobramos un tercio más de nuestro sueldo. No cobramos un segundo sueldo. Si es un problema económico se puede hablar pero a la Comisión de Diputados llegaron con un proyecto ya redactado y cerrado y lo iban firmando (la semana pasada) mientras exponíamos nosotros. Solo nos dieron 10 minutos a cada representantes de nuestra asociación, de la Federación Argentina de la Magistratura, de la Asociación de Fiscales Nacional y del sindicato de empleados judiciales. No hubo diálogo, ni intención de cambiar nada.

- Pero para la oposición la derogación de ese artículo 16 no fue motivada por una necesidad económica, sino por “una intención oculta de cerrar el círculo del control de la Justicia” y buscar “la impunidad de Cristina Kirchner”.

- No me consta esa intención. Sí hay un avasallamiento de nuestros derechos y, si el Senado convierte en ley el proyecto, creará una infinidad de problemas en la administración de Justicia.

- Además, ¿podría nombrar abogados amigos en la calidad de conjueces como se hizo en la segunda presidencia de Cristina Kirchner hasta que la Corte lo paró en el 2015?

- Los problemas vendrán porque la designación de suplentes fue decidida por la Corte en el llamado fallo Uriarte cuando declaró la inconstitucionalidad de la ley de subrogaciones. En síntesis, el máximo tribunal estableció que los subrogantes debían tener los mismos recaudos constitucionales que los jueces, es decir haber pasado por la Magistratura, ser seleccionados por el Poder Ejecutivo y tener el acuerdo del Senado. Y en estas condiciones solo puede estar aquellos candidatos que haya sido ternados por la Magistratura pero no elegidos por el poder ejecutivo. No podría ser nombrado cualquier abogado de la matrícula nombrado por el Gobierno.

- Pero si como dice usted habrá unas 350 renuncias, ¿alcanzarán los ternados no elegidos para cubrir las vacantes?

- No. Se estima que debe haber entre 10 y 25 ternados no elegidos para cada fuero en el Consejo de la Magistratura y ante la catarata de renuncias no será posible conseguir consensos políticos para su nombramiento en un corto plazo. Por eso, más allá de cualquier consideración política, es necesario que el Senado de marcha atrás con la derogación del artículo 16 y permita que se sigan convocando a jubilados, entre otros cambios.

- ¿Por qué razón fundamental serán tantos, unos 350, los magistrados que se jubilarán?

- Porque el texto aprobado por Diputados es malo y confuso en cuanto a temas de cómo se calculará la futura jubilación, por ejemplo. Entonces, en vez de “comprar incertidumbre”, muchos optarán por jubilarse con la ley actual y otros por empezar a litigar por sus derechos adquiridos. El texto aprobado da lugar a la ambigüedad y a distintas interpretaciones. Es un texto imperfecto a todas luces. No sé si por el apresuramiento u otras razones.

- ¿Ya fueron convocados para dar su opinión antes de la reunión de comisiones del jueves del Senado para tratar de convertir el proyecto en ley?

- Hasta ahora no sé con precisión. Primero, nos dijeron que nos llamarán el miércoles y luego el jueves. Nuestro objetivo no es abortar el debate y estamos dispuestos a hacer mayores aportes, pero queremos discutir el tema de fondo que es la independencia de la Justicia y nuestros derechos y no perder el tiempo con chicanas hablando, por ejemplo, de falsos privilegios.

- ¿Ustedes también van a objetar judicialmente la presencia de Scioli para dar el quórum que convirtió la sesión en un escándalo?

- El debate se opacó con esa discusión. Es una vergüenza para cualquiera de los dos sectores políticos mayoritarios. Pero estamos sacando de foco lo principal de la discusión. Y hoy se habla más de esa escena que del contenido de la ley que pone en peligro a las instituciones.